Tras la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, en Caracas, la fiscalía de Estados Unidos modificó su acusación y dejó de señal...
Tras la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, en Caracas, la fiscalía de Estados Unidos modificó su acusación y dejó de señalar al mandatario venezolano como jefe del Cártel de los Soles. El Departamento de Justicia ahora describe la red como un “sistema de clientelismo” en el que “poderosas élites venezolanas se enriquecen mediante el narcotráfico y la protección de socios criminales”.
Aunque en 2020 el gobierno de Donald Trump había acusado a Maduro y a altos cargos del chavismo de liderar el grupo, ofreciendo recompensas millonarias por su captura, la nueva imputación apenas menciona dos veces al Cártel de los Soles y ya no lo presenta como una organización criminal estructurada.
El Departamento de Estado había confirmado en noviembre la inclusión del Cártel en la lista de organizaciones terroristas, tras catalogarlo en julio como grupo terrorista global especialmente designado. La medida otorgó a Washington herramientas adicionales de presión contra el gobierno venezolano.
Venezuela ha negado siempre la existencia del cártel, acusando a Estados Unidos de fabricar un expediente para desestabilizar al país. En la misma línea, el presidente colombiano Gustavo Petro aseguró que “ese cártel no existe” y que el tráfico regional de cocaína responde a redes transnacionales. En contraste, Argentina, Ecuador, Paraguay y Perú lo han reconocido como organización terrorista.
El centro de estudios InSight Crime sostiene que el Cártel de los Soles “no es un grupo jerárquico o ideológico”, sino una red difusa incrustada en las principales ramas castrenses y otras instituciones del Estado.
Mientras tanto, Estados Unidos mantiene un despliegue militar en el Caribe bajo la operación ‘Lanza del Sur’, que según el Pentágono ha destruido más de 30 embarcaciones y causado la muerte de más de un centenar de personas vinculadas al narcotráfico. Trump ha defendido estas acciones como parte de una ofensiva para “descabezar” al Cártel de los Soles.
Ya en Nueva York, Maduro se declaró no culpable y afirmó ser “un prisionero de guerra” en su primera comparecencia ante la justicia estadounidense.

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