Delicias, Chihuahua.— La ciudad enfrenta nuevamente las consecuencias del uso de pirotecnia ilegal. El hecho más reciente ocurrió ayer, cu...
Delicias, Chihuahua.— La ciudad enfrenta nuevamente las consecuencias del uso de pirotecnia ilegal. El hecho más reciente ocurrió ayer, cuando un adolescente de 15 años sufrió la amputación de cuatro dedos de una mano tras la explosión de un artefacto conocido como “paloma”. El menor fue trasladado de urgencia al Hospital del Seguro Social, donde médicos confirmaron la gravedad de las lesiones.
Este caso se suma a otros incidentes registrados el fin de semana anterior, en los que dos personas resultaron con quemaduras de segundo y tercer grado y otra perdió tres dedos de la mano, también por el uso de pirotecnia. Pese a los reiterados llamados de las autoridades municipales y estatales a denunciar la venta clandestina de estos artefactos, la comercialización continúa en cruceros y puntos irregulares de la ciudad.
En Delicias, se estableció que la venta de pirotecnia prohibida es causal de una multa de 10,000 pesos, medida que busca desalentar el comercio clandestino y proteger a la población. Sin embargo, la persistencia de estos casos refleja que las sanciones aún no han sido suficientes para frenar la práctica.
De acuerdo con el Código Penal del Estado de Chihuahua y la Ley Federal de Protección al Consumidor, el menor lesionado podría ser acreedor a una indemnización por parte del vendedor del artefacto, dado que se trata de un producto prohibido cuya venta constituye una actividad ilícita. La responsabilidad civil y penal recaería en quien distribuyó el explosivo, pues la normativa sanciona la venta de pirotecnia sin autorización y establece que los daños ocasionados por productos ilegales deben ser reparados.
El hecho amerita una investigación más profunda sobre el origen de estos artefactos explosivos, ya que no sólo se trata de un problema de salud pública, sino también de un mercado clandestino que evade controles de seguridad y pone en riesgo a menores de edad. Autoridades de seguridad y protección civil han reiterado que la denuncia ciudadana es clave para frenar la venta, pero la persistencia de estos casos refleja la necesidad de operativos más contundentes y de un seguimiento judicial que garantice justicia para las víctimas.
La tragedia del adolescente de Delicias no es un hecho aislado, sino un recordatorio de que la pirotecnia ilegal sigue cobrando víctimas en Chihuahua, y que la omisión en su combate puede derivar en más familias afectadas durante las celebraciones de fin de año.

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