CHIHUAHUA, Chih., 9 de enero de 2026.– La mañana de este viernes, cerca de las 10:00 horas, el director general de Grupo Vanguardia, Armando...
CHIHUAHUA, Chih., 9 de enero de 2026.– La mañana de este viernes, cerca de las 10:00 horas, el director general de Grupo Vanguardia, Armando Castilla Galindo, fue detenido en el aeropuerto de Monterrey, Nuevo León, en un operativo encabezado por la fiscalía estatal con apoyo de la Guardia Nacional. La acción, calificada como arbitraria, se suma a una serie de procedimientos judiciales cuestionados que han colocado a este medio en el centro de una persecución política y legal.
De acuerdo con abogados consultados, la detención se justificó en una supuesta falta de comparecencia ante una notificación del Ministerio Público. Sin embargo, especialistas señalan que se trata de un modus operandi recurrente de fiscalías que actúan bajo consigna, fabricando escenarios de rebeldía para legitimar arrestos. El hecho de que la aprehensión ocurriera en Monterrey, y no en Saltillo —ciudad de residencia del director—, refuerza la percepción de vigilancia y presión constante sobre el directivo.
Este episodio se enmarca en el denominado “Caso Vanguardia”, documentado por la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) como uno de los ejemplos más graves de hostigamiento judicial contra medios en América Latina. Diversos fallos judiciales previos han evidenciado la falta de pruebas en los procesos mercantiles y civiles promovidos contra el periódico, señalando que las presuntas deudas nunca existieron y que las acciones legales obedecen a intereses políticos y económicos.
En los últimos meses, juristas, legisladores y organizaciones civiles han denunciado que las demandas y sentencias contra Vanguardia constituyen un ataque indirecto para silenciar información crítica. Incluso se ha señalado la participación de funcionarios vinculados a empresas inmobiliarias que promovieron juicios mercantiles con el objetivo de despojar al medio de sus instalaciones, lo que ha sido interpretado como un intento de acallar su labor periodística.
La detención de Castilla Galindo se convierte así en un nuevo capítulo de una persecución que, según analistas, busca intimidar y desgastar a un medio que ha mantenido una postura crítica frente al poder político. Vanguardia ha denunciado de manera constante las presiones y abusos legales que enfrenta, subrayando que la libertad de prensa se ha convertido en un obstáculo para quienes ostentan el poder.
Con este nuevo episodio, Grupo Vanguardia reafirma que su única defensa es la verdad, mientras organismos internacionales y sectores de la sociedad civil llaman a detener el hostigamiento judicial y garantizar el pleno ejercicio de la libertad de prensa en México.

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