Ciudad de México.– Tras 24 horas de debate ininterrumpido, la Cámara de Diputados aprobó en lo particular la nueva Ley General de Aguas y ...
Ciudad de México.– Tras 24 horas de debate ininterrumpido, la Cámara de Diputados aprobó en lo particular la nueva Ley General de Aguas y la reforma a la Ley de Aguas Nacionales, propuestas por la presidenta Claudia Sheinbaum. El dictamen fue avalado con 324 votos a favor de Morena y aliados, 118 en contra de PRI, PAN y MC, además de dos abstenciones, y enviado al Senado para su discusión inmediata.
La sesión estuvo marcada por un ambiente crispado. El petista Adrián González Naveda acusó al PAN de “alargar el debate de forma artificial”, lo que derivó en empujones y gritos de “¡putos, putos!” por parte de legisladores panistas hacia el PT.
A la 1 de la mañana se aprobó un paquete de 18 reservas para atender inconformidades de productores. Sin embargo, el cansancio se hizo evidente: varios diputados subieron a tribuna con “rostro cansado” y cometieron errores en sus intervenciones.
El priísta Rubén Moreira buscó extender la discusión “para salir en los noticieros” matutinos, mientras Ricardo Monreal aceptó revisar “artículo por artículo” para garantizar que los productores mantuvieran el derecho de herencia automática de concesiones de agua.
Las descalificaciones continuaron durante la madrugada. El panista Theodoros Kalionchiz acusó a la 4T de ser una “bola de calientacurules” y ofreció donar su salario y aguinaldo “para pagar la consulta indígena” que, según la oposición, era necesaria antes de aprobar la ley.
El priísta César Alejandro Domínguez pidió al vicepresidente Sergio Gutiérrez Luna quitarse una chamarra con el logo de Morena “para no darle un tono partidista” a la sesión. Más tarde, la morenista Cintia Cuevas recriminó a Moreira su “terrible gestión” como gobernador de Coahuila y lo vinculó con la “terrible masacre de Allende”. El priísta respondió: “Usted no sabe, ni hable. Si no saben, no abran la boca”.
Finalmente, tras 21 horas de debate, los coordinadores acordaron reducir el número de oradores de 80 a 16. En el cierre, Ricardo Monreal reconoció que fue un “debate intenso y por momentos difícil”, pero destacó que el acuerdo permitió abreviar la sesión, que de otro modo habría durado “toda la tarde y parte de la noche”.

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